Archivos de la categoría Pinceladas

Despedida de Mila

Con todo nuestro cariño y con mucha pena despedimos a esta gran mujer, hasta siempre Mila, gracias por todo.

Aquí os dejamos las últimas  palabras  de cariño de su cuidadora, en ellas se  reflejan la dedicación y el esmero con el que la ha cuidado, muchas gracias Elena, por tu buen hacer.

Mila se ha ido hoy al anochecer. El proceso de su enfermedad ha sido largo y la última txanpa rápida y discreta, para no molestar más de lo preciso. Eso si se puede llamar molestar a lo que una persona como ella ha podido aportar a lo largo de su vida. Los que le hemos conocido en los últimos años hemos podido saber algo a través de sus poemas, libros, cuentos… Hemos mantenido interesantes conversaciones con reflexiones llenas de contenido, serias y profundas a las que no han faltado esos toques de ironía que sólo la gente estupenda sabe poner.

Le brillaba la mirada cuando se sumergía en sus recuerdos de niña y de juventud, cuando hablaba de las charlas que daba, de cómo preparaba los variados temas o cuando expresaba su agradecimiento al cuidado y respeto que recibía de su familia.

El desarrollo del Alzheimer fue marcando sus límites y pasó de escribir poemas a construir coplillas, divertida interpretación de lo cotidiano, y a los comentarios sobre temas puntuales con los que nos encontrábamos en los habituales paseos. Recuerdos y anécdotas que surgían de repente, asombrosas, desde algún recóndito lugar de su cerebro.

Este fin de semana era capaz aún, con una cierta dificultad, de recitar su poesía de San Sebastián a los médicos que le atendían o la del Nuevo Amanecer y de seguir con ritmo y buen humor esas canciones que no tienen fecha de caducidad.

A muchos nos deja un poco más solos y con ese sabor agridulce de haberla conocido y disfrutado de inolvidables momentos. Vencida con dignidad y sin inclinar la cabeza ha entregado su alma a Dios, ese Ser que era para ella su interlocutor Supremo:

… victoriosa
miraré a Dios cara a cara
y agradecida
por este nuevo nacer
¡dejaré que mi sangre
corra nueva…!
Que mi vida
se convierta también en
primavera.

Nuevo Amanecer
Martutene, 2 de Noviembre 2015

Cuidadora cuidada

Antes de ser cuidada, yo cuidaba. Entonces yo creía que sabía lo que hacía y que atender hasta lo que yo decidiera, era lo correcto. Tal vez sí…

Ahora que soy cuidada, agradezco y disfruto de las atenciones de quienes me atienden. Añoro aquellos descansos serenos después de largas jornadas; me consideraba útil, profesional, respondía a la demanda…

En esta época de mi vida, estoy en el otro lado del servicio. Me gusta comprobar el respeto a mi personalidad, a mis características, que son únicas; la naturalidad con la que se hace frente a mis miserias, ese sentimiento de verme protegida pero respeta en mi cada vez más limitada independencia, ver la prudencia ante mi intimidada, mis pequeñas y grandes manías y comprobar cómo se adaptan a mis iniciativas aunque muchas veces no las comprendan.. ¿lo malo? Claro que existe pero a veces pienso que lo malo se ha creado para que sirva de comparación con lo bueno. Y… bueno hay mucho.

Me siento bien…

Voy perdiendo….

Noto cómo me voy perdiendo poco a poco… a veces, me cuesta reconocer mi entorno. Me duele esa dificultad en poner palabras –antes surgiendo a borbotones- en mis pensamientos que corren, que se atropellan, que van y vienen, desaparecen y vuelven a aparecer otra vez vivas y brillantes….